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Bora Bora
No existen adjetivos suficientes para describir Bora Bora, la "Perla del Pacífico". La más famosa de las Islas de Sotavento, ocupa una superficie de 38 km ² y está situada 280 kilómetros al noroeste de Tahití, a poco menos de una hora de distancia por avión desde Papeete.
Bora Bora surgió de las aguas 3 millones de años atrás. Al igual que todas las demás en la zona, esta isla volcánica se va hundiendo lentamente en el océano. En la actualidad presenta características geológicas particulares, que la sitúan entre la categoría de isla y atolón.
Legendaria por su exuberante belleza, esta isla de la Polinesia Francesa es una maravilla de la creación, formada por picos volcánicos irregulares yuxtapuestos contra cristalinas lagunas de agua clara.
No es de extrañar que este sea el destino de ensueños para las celebridades, los amantes en luna de miel y quienes desean vivir el esplendor de la isla en spas de lujo y resorts, así como disfrutar de la intimidad y el anonimato de sus mágicas playas.
Su inolvidable laguna color turquesa, donde convive una multicolor fauna acuática – manta rayas, tiburones, peces tropicales, tortugas marinas – puede ser explorada de cerca en canoas, barcos de fondo transparente o buceando.
El arrecife de coral que rodea la isla incluye una cadena de islotes. El único paso entre el océano y la laguna principal se encuentra frente a la aldea de Vaitape, situada en la costa occidental.
Nuestra llegada definitivamente nos dejo uno de los mejores recuerdos del viaje, con el aeropuerto situado en un islote. Luego hicimos un corto viaje en barco sobre la laguna, hasta llegar a nuestro hotel, en el Islote Motu Pitiao.
Para alojarnos elegimos el InterContinental Thalasso-Spa Bora Bora, un fantástico hotel con cabañas sobre el agua e inolvidables vistas de la Laguna y los Montes Pahia y Otemanu, en la isla principal.
Una vez que abrimos el dispositivo de vidrio sobre mesa de café y empezamos a alimentar a los peces que nadaban por debajo de nuestra sala de estar, nos sentimos tentados a no salir más de nuestro bungalow, fascinados con la experiencia.
Más que en cualquier otro lugar de la Polinesia Francesa, el atractivo turístico de aquí está relacionado con las actividades y el relax que ofrecen los diferentes resorts de la isla.
Por ello aprovechamos a disfrutar de un relajante masaje, que parece ser más relajante aquí que en ningún otro lugar del mundo.
En la isla principal puedes alquilar caballos, bicicletas, motocicletas o un coche pequeño, para recorrer sus angostas carreteras. También ofrecen safaris en jeep, que te llevan por el interior por las empinadas colinas hasta sitios de vistas impresionantes.
Los deportes acuáticos como el buceo, snorkel, windsurf, esquí acuático y pesca son populares en estas playas. Aunque tal vez lo más impresionante sea la excursión para alimentar rayas y tiburones.
Allí te llevan en bote, primero a aguas poco profundas, donde tienes la oportunidad de alimentar a las rayas; luego te adentras en el Pacífico para alimentar pequeños cardúmenes de tiburones.
Bora Bora también ofrece una variedad de actividades culturales y atracciones históricas, como conocer un Marae (templo antiguo), explorar los cañones y reliquias de la Segunda Guerra Mundial, recorrer las galerías de arte y artesanías, ver una ceremonia de baile tahitiano, y quizás hasta hacerte un tatuaje.
Las numerosas tiendas de regalos y empresas de alquiler de automóviles en Vaitape, la isla principal del pueblo, parecen menos coloridas que en otras comunidades de la Polinesia, pero es un agradable lugar para pasear.
Todos los resorts tienen excelentes restaurantes que ofrecen cocina gourmet de alta categoría y precio. No dejes de visitar los asequible cafés de carretera, con nombres como Burger Bora Bora, que proporcionan un alivio a las altísimas tarifas de los restaurantes de los hoteles.
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